CATALUÑA: EFECTO BOLA DE NIEVE

A 4 de octubre de 2017

Nuestro artículo de hoy no pretende realizar un análisis jurídico o político de la situación que se vive en España y en Cataluña, puesto que existen numerosos informes al respecto, de uno y otro lado, todos ellos igual de válidos o inválidos, según el punto de vista desde el que se analicen.

Pero sí nos gustaría analizar esta situación desde el punto de vista de gestión de crisis. Porque estos últimos años estamos viviendo una situación en Cataluña y en España que podríamos calificar como “el efecto bola de nieve” por excelencia. Porque una bola de nieve puede ser una gota en una montaña y convertirse en un alud gigantesco, si va avanzando sin control y con ayuda de uno u otro lado. Y es este efecto el más temido por empresas, organizaciones, sociedades, puesto que una vez la bola de nieve empieza a deslizarse por la montaña, es imparable y cada vez se va haciendo más grande y peligrosa.

En la crisis institucional que hoy analizamos – de UE, de España y de Cataluña e incluso de administración local – lo que primero encontramos es la falta absoluta de anticipación, y por tanto de prevención, porque no existe ni mapa de riesgos ni identificación de stakeholders, ni interlocutores válidos. Ninguno de los dos principales agentes implicados, Gobierno de España y Govern de la Generalitat, han hecho el ejercicio de identificar los riesgos legales, económicos y de reputación que esta situación y sus diferentes escenarios pueden originar, más allá de sus propios intereses. Y aunque tienen muy identificados a los stakeholders no han sabido medir el impacto de los mismos en cada uno de los posibles escenarios de esta crisis. Porque ¿quién iba a pensar en actuar con los directores de escuelas, centros cívicos, centros de atención primaria, asociaciones de padres y madres?, es decir, ¿tenían identificado al conjunto de la ciudadanía como un pilar estratégico?

Insistimos en una situación tan compleja como la que estamos intentando analizar, ha faltado previsión, prevención y anticipación de los diferentes escenarios de crisis. Y lo que es más importante, no han existido, en ninguna de las partes, interlocutores válidos para canalizar la situación e intentar solucionar esta crisis. Y todo esto nos ha llevado a que la bola de nieve ahora ya sea enorme y se necesite alguien totalmente neutro para canalizarla, intentar deshacerla y que los efectos del alud sean los mínimos a efectos reputacionales (aunque será difícil).

Y en toda esta actuación institucional encontramos unos agentes silenciosos, muy importantes para cualquier sociedad y que, hasta la fecha, están escondidos para no pasar a formar parte de esa bola de nieve. Hablamos de las empresas, agentes económicos esenciales en cualquier país, que a nuestro criterio (muchas) han confundido el no posicionamiento con la preparación necesaria para la gestión de esta crisis. Las empresas están siendo sujetos pasivos que ven desde la preocupación cómo esta crisis les afectará o les está afectando, sin tener preparado un plan de contingencia – de continuidad de negocio, legal y financiero y de comunicación – adecuado que necesitan sin lugar a dudas.

Porque ¿qué hará una multinacional ante la declaración de independencia (DUI) si la hubiera? ¿Y si el Estado interviene la autonomía (artículo 155)? ¿Y si se declara una huelga general cada semana o indefinida? ¿Y si reciben un requerimiento de ingreso de sus impuestos por parte de una nueva administración no reconocida? ¿Y si sus trabajadores dejan de percibir las prestaciones estatales y quedan en una laguna legal en periodo de incapacidad? ¿ Y si se ven obligadas a trasladar su sede social a otra comunidad autónoma ?¿Y si reciben una llamada de los medios para preguntar qué opinan de una situación u otra? ¿Y qué harán cuando se inicien los ya habituales boicots a los productos catalanes/españoles en sendos territorios? ¿Y si uno de sus trabajadores, a través de las redes sociales, inicia una discusión sobre las malas prácticas de su compañía con respecto a esta crisis? ¿Y si uno de sus directivos, ejerciendo su libertad de expresión, hace una manifestación en redes sociales a favor de unos o de otros?

La incertidumbre no debería ser la razón para no actuar. Actuar también es anticiparse y prepararse. Ante una situación tan incierta como la que se está viviendo hoy, las empresas se deben anticipar, prepararse y prevenir los efectos de la bola de nieve – CRISIS – que sin duda les afecta y les concierne, es decir actuar.

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